De una propuesta de valor que conecta con el cliente a la creación de aplicaciones y agentes inteligentes: el entrenamiento Vender+ plantea una nueva manera de entender las ventas y la productividad. Con el acompañamiento del profe Julián Castiblanco, la formación propone que los empresarios aprendan a convertir su conocimiento en soluciones digitales concretas, sin perder el criterio ni el control humano.
Esta metodología transforma la conversación con la IA. La inteligencia artificial está transformando la manera de vender, crear soluciones y gestionar negocios. Pero su verdadero potencial no está en utilizar más herramientas, sino en aprender a delegar tareas, conectar procesos y tomar mejores decisiones. Esa fue la apuesta del entrenamiento Vender+ de Fundación Coomeva, y Cámara de Comercio de Cali, una experiencia de aprendizaje práctico liderada por el profe Julián Castiblanco.
El futuro empresarial no comienza con una herramienta, sino con una nueva manera de pensar
En un salón de capacitación, varios empresarios trabajan frente a sus computadores. Algunos revisan información de sus negocios. Otros exploran herramientas digitales, formulan preguntas y buscan comprender cómo aplicar la inteligencia artificial a sus actividades cotidianas.
Al frente, el profe Julián Castiblanco explica los ejercicios, señala la pantalla y conecta las posibilidades de la tecnología con los desafíos reales de las empresas.
La escena, registrada en el material visual del entrenamiento, representa algo que está ocurriendo en el mundo empresarial: la inteligencia artificial está dejando de ser un tema exclusivo de especialistas para convertirse en una herramienta que emprendedores y equipos de trabajo pueden aprender a utilizar.
Pero hay una diferencia entre conocer una aplicación y transformar un negocio. Una persona puede utilizar ChatGPT para escribir un correo, generar una publicación o preparar una propuesta comercial.
Sin embargo, el verdadero cambio aparece cuando comienza a preguntarse:
¿Qué tareas debería seguir haciendo yo y cuáles podría delegar a la tecnología para concentrarme en generar más valor?
Esta reflexión resume el espíritu del entrenamiento Vender+ con inteligencia artificial, desarrollado en el contexto de Fundación Coomeva, cuya guía académica presenta una metodología que va desde la propuesta de valor hasta la automatización comercial.
La sesión base, documentada con fecha del 27 de octubre de 2026, propone una ruta que combina estrategia, experimentación, construcción de soluciones y control humano.
Su mensaje es contundente: La IA no compite con las empresas: las potencia. Quien aprende a delegar en la tecnología, multiplica su impacto.
1. El primer desafío: dejar de pedir respuestas y comenzar a construir contexto
Uno de los errores más frecuentes al utilizar inteligencia artificial consiste en formular preguntas demasiado generales.
Un empresario escribe:
«Ayúdame a vender más».
La herramienta responde con recomendaciones sobre redes sociales, publicidad, promociones y atención al cliente. Las ideas pueden parecer útiles, pero no necesariamente corresponden a la realidad del negocio.
¿Por qué?
Porque la IA todavía no conoce la empresa. No sabe qué productos vende, quiénes son sus clientes, cuáles son sus fortalezas ni qué dificultades enfrenta.
Por eso, el entrenamiento Vender+ comienza con un ejercicio esencial: enseñarle a la inteligencia artificial cómo funciona el negocio. Se propone seleccionar una línea de trabajo específica y describir el producto o servicio, la audiencia, las necesidades, los canales de comunicación y los resultados esperados. También recomienda compartir únicamente documentos autorizados y pedirle a la herramienta que explique qué entendió, identifique vacíos y formule preguntas antes de continuar.
En lugar de utilizarla como un buscador de respuestas genéricas, el empresario comienza a construir un asistente contextualizado.
Pensemos en una empresa que comercializa productos de limpieza. No basta con pedir ideas para aumentar sus ventas.
Es mucho más útil explicar que atiende restaurantes, que sus clientes valoran las entregas oportunas y que una de sus dificultades consiste en hacer seguimiento a las cotizaciones. Con esa información, la IA puede ayudar a explorar soluciones mucho más relacionadas con la operación.
El aprendizaje es sencillo, pero poderoso: La inteligencia artificial puede procesar información, pero el conocimiento del negocio continúa estando en las personas.
2. Vender más no significa hablar más del producto, sino comprender mejor al cliente
Una de las partes centrales del entrenamiento se enfoca en la construcción de una propuesta única de valor. Es un desafío que enfrentan empresas de todos los tamaños.
Muchos negocios explican detalladamente lo que venden, pero no siempre comunican por qué su oferta es importante para el cliente. Un emprendedor puede decir:
«Ofrecemos servicios de mantenimiento de computadores».
La frase describe una actividad. Pero no explica el beneficio que recibe la persona que contrata el servicio.
Una propuesta más orientada al cliente podría ser:
«Ayudamos a que tu negocio no se detenga por problemas tecnológicos, con mantenimiento oportuno y acompañamiento confiable».
La diferencia no está solamente en las palabras. Está en el enfoque.
La primera frase habla del proveedor. La segunda habla de la necesidad del cliente.
Durante el entrenamiento, la metodología plantea explorar seis componentes fundamentales de una propuesta de valor:
- Audiencia: ¿a quién queremos ayudar?
- Necesidad: ¿qué problema o deseo tiene esa persona?
- Diferenciación: ¿qué hace especial nuestra oferta?
- Emoción: ¿qué experiencia queremos transmitir?
- Confianza: ¿qué evidencias respaldan nuestra promesa?
- Validación: ¿la propuesta conecta con clientes reales?
La inteligencia artificial puede generar alternativas, ayudar a comparar mensajes y detectar posibles ambigüedades. Pero también validar las propuestas con personas reales.
Y ese detalle es fundamental. Un mensaje puede sonar extraordinario y no producir ningún resultado comercial.
Por eso, la IA debe ayudarnos a formular mejores hipótesis, no a confundir una respuesta convincente con una estrategia validada.
Vender mejor comienza cuando dejamos de pensar únicamente en lo que ofrecemos y empezamos a comprender lo que el cliente necesita resolver.
3. De las ideas a las soluciones: dos rutas para transformar el negocio
Una empresa puede tener muchos desafíos, pero no todos requieren la misma solución. Algunas necesitan atraer nuevos clientes.
Otras necesitan mejorar sus procesos internos.
El entrenamiento Vender+ propone dos caminos diferentes, dependiendo del objetivo.
Ruta comercial: atraer oportunidades mediante un lead magnet
Un lead magnet es un recurso de valor que una empresa ofrece para despertar interés y facilitar el contacto con posibles clientes.
Puede ser una guía, una plantilla, un diagnóstico, una herramienta sencilla o una demostración.
Imaginemos una empresa de asesoría financiera que crea un diagnóstico gratuito para ayudar a los emprendedores a identificar oportunidades de mejora en su flujo de caja. La inteligencia artificial podría apoyar la estructuración de las preguntas, la preparación de contenidos y el diseño de una página donde las personas interesadas puedan acceder al recurso.
El propósito no sería simplemente conseguir registros. Sería iniciar una relación comercial ofreciendo algo útil.
Ruta de optimización: diseñar una solución con un blueprint
El segundo camino está orientado a mejorar procesos. Un blueprint es un documento técnico que describe cómo debería funcionar una solución. Incluye usuarios, necesidades, funciones, reglas, datos, pantallas, integraciones y criterios de seguridad.
Por ejemplo, una empresa que recibe solicitudes por diferentes canales podría diseñar un sistema para centralizarlas, asignar responsables y dar seguimiento. La IA puede ayudar a convertir esa necesidad en un documento organizado que sirva como punto de partida para construir un prototipo.
Ambas rutas tienen un elemento en común. La tecnología comienza con un problema empresarial concreto, no con el deseo de utilizar una herramienta porque está de moda.
4. Cuando un empresario descubre que también puede construir aplicaciones
Uno de los momentos más interesantes de la metodología es el paso de la planificación a la creación de prototipos. La guía académica incorpora el uso de Lovable, una plataforma que permite desarrollar aplicaciones mediante instrucciones.
Esto abre posibilidades para personas que conocen muy bien sus negocios, aunque no tengan formación profesional en programación. Un empresario puede describir una necesidad, definir las características de una aplicación y utilizar herramientas de IA para comenzar a construir una versión de prueba.
Pensemos en un pequeño negocio que necesita registrar pedidos, consultar su estado y organizar información de clientes. Antes, desarrollar una herramienta de este tipo podía parecer un proyecto demasiado complejo.
Hoy existen plataformas que facilitan la creación de prototipos y permiten explorar soluciones con mayor rapidez. Sin embargo, el entrenamiento no plantea que generar una aplicación sea suficiente.
La metodología propone revisar el plan, comprobar los formularios, probar la navegación, validar los accesos y registrar los errores encontrados. También advierte que los prototipos que manejan información personal, pagos o procesos sensibles requieren revisiones profesionales.
Esta distinción es importante. La inteligencia artificial puede acelerar la construcción de soluciones, pero no elimina la necesidad de probarlas, protegerlas y mejorarlas.
5. El gran salto: pasar de conversar con la IA a delegarle procesos
Hasta hace poco, muchas personas asociaban la inteligencia artificial con una ventana de conversación.
- Escribían una pregunta.
- Recibían una respuesta.
- Copiaban el resultado.
- Y continuaban trabajando manualmente.
Pero los agentes de inteligencia artificial y los conectores permiten explorar una dinámica diferente. Un sistema puede, dentro de los permisos autorizados, acceder a determinadas fuentes, organizar información, preparar documentos y ejecutar acciones en aplicaciones conectadas.
La guía de Vender+ aborda herramientas y servicios como WhatsApp, Google Drive, correo electrónico, calendario y CRM, además de posibilidades de automatización mediante RPA.
El objetivo no es conectar todo indiscriminadamente. Es comprender cómo diseñar un flujo de trabajo útil.
Del dato a la acción: siete pasos para comprender una automatización

Imaginemos un ejemplo.
Una empresa recibe solicitudes comerciales durante la semana. Un agente, correctamente configurado, podría ayudar a recopilar los mensajes autorizados, clasificarlos por tema, identificar asuntos pendientes y preparar un informe.
Antes de enviar respuestas o modificar información importante, una persona revisaría las recomendaciones. Este flujo puede reducir trabajo repetitivo y facilitar el seguimiento. Pero también exige algo fundamental: definir claramente qué puede hacer el agente y qué decisiones deben permanecer bajo supervisión humana.
La verdadera innovación no está en entregar acceso ilimitado a una herramienta. Está en aprender a delegar con objetivos, permisos y responsabilidades bien definidos.
6. La seguridad también forma parte de la innovación
En el entusiasmo por automatizar, es fácil olvidar una pregunta esencial:
¿Qué sucede con la información de nuestros clientes y de nuestra empresa?
Un agente conectado a documentos, correos o sistemas empresariales puede trabajar con datos que requieren protección.
Por eso, la seguridad ocupa un lugar importante en el entrenamiento. La guía recomienda utilizar permisos mínimos, autenticación multifactor, controles de acceso, registros de actividad y aprobación humana para acciones críticas.
También plantea evitar mensajes masivos no autorizados, revisar integraciones y desconectar servicios que no se utilizan.
Esto demuestra que la transformación digital no consiste únicamente en implementar tecnología. También implica desarrollar capacidades para administrarla responsablemente.
Una automatización puede ser rápida y, al mismo tiempo, insegura. Puede reducir tareas y generar nuevos riesgos. Por eso, el criterio empresarial continúa siendo indispensable. Delegar tareas no significa delegar la responsabilidad.
7. Lo que muestran las imágenes y los videos: la transformación también ocurre entre personas
Más allá de las herramientas, el material audiovisual compartido refleja una dimensión importante de este tipo de formación.
Aprender inteligencia artificial no consiste únicamente en observar lo que hace una plataforma, también implica conversar, preguntar, compartir experiencias y relacionar los conceptos con situaciones concretas.

Una persona puede aprender a redactar una instrucción. Pero otra puede ayudarle a identificar un problema que no había considerado.
Un empresario puede descubrir una herramienta. Pero la conversación con otros participantes puede inspirarle una aplicación diferente. Esa es una de las fortalezas del aprendizaje presencial y colaborativo.
La tecnología amplía las posibilidades. Las personas aportan contexto, experiencia y sentido.
Por eso, iniciativas como Vender+ adquieren relevancia cuando conectan la experimentación tecnológica con las necesidades reales de quienes emprenden.
8. El aprendizaje no termina cuando se apaga el computador
Una de las mayores dificultades de las capacitaciones empresariales aparece después de finalizar la jornada.
Los participantes salen motivados, conocen nuevas herramientas, Tienen ideas.
Pero regresan a sus negocios y encuentran las mismas urgencias de siempre: Los pedidos pendientes, las reuniones, los clientes, los problemas operativos, y muchas de las ideas aprendidas quedan para después.
Para enfrentar ese desafío, la guía de Vender+ propone un plan de implementación de 30 días.

La recomendación es comenzar con una iniciativa pequeña, medible y acompañada de un responsable. No intentar automatizar toda la empresa de inmediato, no construir aplicaciones sin un propósito claro, no implementar procesos que nadie supervisará.
El éxito puede comenzar con algo tan sencillo como reducir el tiempo dedicado a organizar solicitudes, mejorar el seguimiento comercial o validar una propuesta de valor con clientes.
Lo importante es que exista una mejora observable. La capacitación genera posibilidades. La implementación convierte esas posibilidades en capacidades empresariales.
9. La inteligencia artificial no reemplaza la visión del empresario: puede ayudarle a ampliarla
Hay una idea que atraviesa todo el entrenamiento. Las empresas no necesitan renunciar a su experiencia para aprovechar la inteligencia artificial, por el contrario, necesitan utilizar esa experiencia como punto de partida.
- Un emprendedor conoce los desafíos de su sector.
- Un comerciante comprende las necesidades de sus clientes.
- Un profesional reconoce los detalles que hacen diferente su servicio.
- Un equipo conoce los procesos que consumen tiempo y los problemas que se repiten.
La IA puede ayudar a organizar ese conocimiento, explorar alternativas y ejecutar determinadas tareas. Pero no define por sí sola qué futuro debería construir una empresa. Esa decisión continúa en manos de las personas.
Por eso, el papel del empresario también evoluciona.
- De realizar personalmente cada tarea, puede pasar a diseñar procesos.
- De buscar respuestas aisladas, puede comenzar a construir sistemas.
- De reaccionar continuamente a las urgencias, puede desarrollar mejores mecanismos de seguimiento.
- Y de utilizar la tecnología solamente para producir contenido, puede empezar a convertirla en una herramienta de gestión y crecimiento.
El profe Julián Castiblanco, a través de la metodología documentada para Vender+, plantea precisamente esa transición: aprender, diseñar, construir, conectar y vender.
No se trata de dominar todas las aplicaciones disponibles. Se trata de desarrollar el criterio necesario para elegir cuáles pueden aportar valor.
10. El verdadero resultado: empresas que aprenden a trabajar de otra manera
El entrenamiento Vender+ presenta una ruta que conecta elementos que muchas veces se enseñan por separado.
- La estrategia comercial.
- La propuesta de valor.
- La creación de aplicaciones.
- Los agentes de inteligencia artificial.
- La automatización.
- La seguridad.
- Y la medición de resultados.
Su principal fortaleza conceptual está en mostrar que estos componentes pueden formar parte de un mismo proceso de transformación.
- Una empresa comienza comprendiendo su problema.
- Después define una solución.
- La convierte en un prototipo.
- Explora cómo conectarla con sus herramientas.
- Establece controles.
- Y finalmente mide si produjo una mejora.
No todos los negocios necesitarán recorrer exactamente el mismo camino. Algunos encontrarán mayor valor en fortalecer su comunicación comercial. Otros en automatizar tareas administrativas. Otros en crear aplicaciones internas.
Lo importante es que cada decisión tecnológica responda a una necesidad empresarial, porque el futuro no dependerá de quién tenga acceso a la inteligencia artificial. También dependerá de quién sepa convertirla en una capacidad útil, segura y sostenible.
Fuente: Guía académica Entrenamiento Vender+ con inteligencia artificial: De la propuesta de valor a la automatización comercial, Fundación Coomeva, sesión base del 27 de octubre de 2026, junto con la fotografía y los videos compartidos. Los ejemplos empresariales son ilustrativos; no representan resultados comerciales verificados de los participantes.
Edición: Equipo editorial de IMKGlobal, con apoyo de herramientas de inteligencia artificial.
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